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SUR

El barrendero poeta
José Antonio Pino, barrendero de Ronda, publica su primer libro,
'Donde estará mi fruto'.
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El
7 de marzo, recuerda José Antonio Pino Calle Pepito, hará
dos años que firmé mi primer contrato, gracias al cual
José Antonio es ahora independiente económicamente e,
incluso, se ha comprado un piso donde irme a vivir solo, ya que hasta
ahora siempre ha convivido con sus padres. Pero sus ganas de trabajar y
superarse no quedaron ahí, sino que, una vez conseguido su
primer trabajo, se lanzó de lleno a otro de sus sueños:
publicar un libro. Y también esto lo ha conseguido. Esta misma
semana se han puesto a la venta en varias librerías
rondeñas unos 1000 ejemplares de 'Dónde estará mi
fruto'. Una obra que él describe como intimista y profunda, en
la que refleja sus pensamientos sobre Dios.
José Antonio destaca también sus reflexiones sobre la
sociedad y la droga, que es muy mala. De hecho, afirma, he escrito este
libro para que no se dejen llevar por ese mundo. A su manera, este
joven de 27 años intenta contribuir a la mejora de la sociedad,
porque hay mucha envidia, afirma, y ya ha comenzado a trabajar en un
nuevo libro, puesto que no hay nada mejor que tener la mente ocupada.
Para los rondeños José Antonio es un barrendero
más, aunque sea el más conocido y de los más
queridos de la ciudad, ya que no puede dar un sólo paso por las
calles que le toca limpiar sin que alguien se pare a saludarle y
preguntarle como ésta. El también se muestra orgulloso de esto, del cariño de mis vecinos, a quiénes dedica el libro.
Desde que comenzó a trabajar en Soliarsa Pepito ha sabido
ganarse el cariño y la admiración de sus
compañeros que, según el mismo reconoce, siempre me han
tratado muy bien. Ahora, tras la publicación de su primer libro,
ya está inmerso en la realización del segundo, que
aprovecha para escribir en las horas libres que le permite su
trabajo, ya que su jornada laboral se alarga todos los días de
dos de la tarde a ocho y media o nueve de la noche.
Almudena Salcedo
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LA SERRANÍA. ORG
El poeta barrendero
Publicado en el número 24 de la revista La Serranía, publicado con permiso de los autores
“Ningún ser humano puede eludir su destino de ser caminante y hacedor de historia” C. Bartolomé Ruiz
Si parásemos a cualquier persona por la calle y le
preguntásemos qué espera de la vida, cuál
sería su gran ilusión, la inmensa mayoría
haría referencia dicho de un modo u otro a ser feliz.
¿Dónde encontramos la felicidad? En el dinero, en la
salud, en el amor… Otros, en cambio, piensan que ser feliz es
hacer lo que más les gusta, escribir. Ese es el caso de nuestro
protagonista. “Pepito El Barrendero”, “El Barrendero
Poeta de Ronda”: José Antonio Pino Calle.
Las vías hacia la infelicidad son indirectas y nos llevan por
muchos atajos. Para este joven, la vida no ha sido demasiado
fácil, dejó los estudios muy jovencito porque no le
gustaba ir a la escuela, pero eso no quería decir que no le
gustase aprender y sobre todo crear; pero entonces era muy joven y no
encontraba su sitio. A partir de ese momento tuvo varios trabajos, pero
ninguno le daban la estabilidad suficiente para poder continuar con
él.
A partir de los veinte años fue cuando empezó a darse
cuenta de por dónde podía encontrar su sitio, y poco a
poco fue descubriendo cómo el oficio de escribir, aunque no le
ayudase a ganarse la vida, era su verdadera vocación.
Gracias a algunas personas, desde hace cuatro años es trabajador
de la empresa de limpieza SOLIARSA, y en sus ratos libres es
escritor-poeta.
En el año 2001 vio la luz su primer libro, titulado “¿Dónde estará mi fruto?”,
una selección de sus primeros poemas, editado por la
Diputación Provincial de Málaga. Se vendió la
edición completa (1000 ejemplares) en un mes y medio. Y ya tiene
casi todo previsto de su segundo libro que se llamará
“Pensando en el Señor”.
Ahora,
Pepe sabe qué es lo que quiere y espera de la vida.
También él es consciente de que la formación es
importante no sólo para tener el título, sino para poder
ser un creador formado, para poder crear de diferentes modos, para
poder ampliar su mente, para comprender mejor y, sobre todo, para
descubrir. Por eso, ha vuelto a retomar sus estudios de secundaria, y
está aprendiendo a pintar al óleo. Aunque él
reconoce que en este mundo hay unas personas que aprenden más
rápido que otras, otras que son más listas y otras
más torpes, unas que saben más y otras que saben menos.
Pero él está muy contento con todo lo que se ha propuesto
y ha conseguido y piensa seguir trabajando por todo lo que quiere
conseguir.
Lo más destacado de Pepe es su saber ser. Cuando va por la
calle, todo Ronda le va saludando, con todos tiene una palabra de
agrado, a todos sonríe y a todos saluda. Es una persona muy
afable y extremadamente agradable con los demás. Y, sobre todo,
muy compasivo.
La aptitud, su modo de crear es muy próximo a la corriente de
escritores-filósofos orientalistas. Y no es de extrañar,
ya que es gran admirador de Khalil Gibran, Kim Rudiand Kiplint, Tagore
y, sobre todo, a quien considera un gran maestro, Cayetano Arroyo.
Pepe, al igual que ellos, se centra en la naturaleza como fuente de
inspiración y como el lugar en el que el hombre encuentra su
estado ideal. Conciencia universal y amor al prójimo son unas de
las constantes en sus escritos y en sus conversaciones. Pero yo
destacaría de este creador rondeño su capacidad por
superar obstáculos, su afán por crear y su sentido de la
fraternidad.
A continuación, publicamos uno de sus poemas; aquí no
podemos reproducir su caligrafía, pero Pepe se toma tan en serio
su oficio de creador, que su letra es ya un arte, propia de pergaminos
o escritos de la Edad Media. Cuando leamos su poema comprenderemos
perfectamente cómo se manifiestan todas estas influencias y
cómo en todo lo que escribe va él mismo todo
pacífico, profundo, fraternal y muy astral.
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